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El cabecero y sus alternativas

El cabecero y sus alternativas

El cabecero es una tabla, usualmente de madera, que se adosa a la pared superior de la cama. Su función, además de estética, es proteger la pared y la pintura del roce con el mueble y evitar la caída de cojines y almohadas. Lisos, con detalles o con barrotes, suponen una forma de decoración clásica y tradicional.

Si bien es cierto que es una de esas cosas en las que menos recaemos a la hora de pensar en la decoración de nuestra casa, existen muchas alternativas si no eres amigo de los cabeceros convencionales.

Las fotos son una opción muy personal y socorrida. Hacer un montaje de fotos, con diferentes formas, tamaños y posiciones, e incluso combinando colores. Si tu habitación tiene tonos blancos, negros o grises, puedes optar por fotos en blanco y negro. Por el contrario, si es de tonos más cálidos como el beige o el melocotón, puedes optar por impresiones en sepia o con filtros. También puedes añadir recortes de revistas, símbolos o fotografías polaroid.

Aunque dicen que una imagen vale más que mil palabras, una palabra escrita puede motivar. Por ello, otra opción cada vez más popular es escribir o imprimir una frase bonita, filosófica o motivadora. Jugar con el tamaño de las letras, la tipografía o el color puede dar lugar a un diseño muy original y atractivo que le dará a tu dormitorio un toque muy moderno.

Otra opción que mezcla estas dos es la de dibujar una silueta, algo minimalista pero que aporte elegancia y buen gusto. Una arboleda o un skyline son nuestras opciones más recomendadas.

Si prefieres apostar por un toque más clásico, puedes optar por un cuadro. Si te decides por uno, una posibilidad que te aconsejamos es prescindir del marco y colocarlo muy bajo. Así da la sensación de cabecero pero mucho más original.

Y por último, para aquellos más funcionales, otra posibilidad es colocar unas baldas sobre las que poner todo tipo de cosas, desde libros, marcos de fotos u objetos de decoración.

Y si no te gusta ninguna de estas opciones, no pasa nada por dejar el cabecero vacío. También tiene su encanto, y no es algo tan raro.